Más de 30 personas colaborando con el bosque comestible
El pasado fin de semana vivimos una de esas jornadas que nos recuerdan por qué este proyecto tiene tanto sentido.
Desde la asociación Ábrego seguimos dando pasos en el bosque comestible, esa finca en el valle de Las Caderechas que soñamos —y construimos— como espacio de formación, educación ambiental y preservación de especies frutícolas y semillas autóctonas tradicionales. Un lugar vivo donde aprender, cuidar y reconectar con el territorio.
Y esta vez no estuvimos solas.
Una jornada llena de manos
Más de 30 personas se acercaron para participar en la jornada de voluntariado. Gracias a ese impulso colectivo, conseguimos plantar todos los árboles que teníamos previstos para la reposición de marras, sustituyendo aquellos arbolitos que no habían logrado superar el último año.
Pero no solo eso: también incorporamos pequeños arbustos y esquejes que seguirán diversificando el bosque y fortaleciendo su estructura ecológica.
Mejorando el suelo y el agua
Aprovechamos la energía del grupo para avanzar en tareas fundamentales para el proyecto:
- Terminamos de colocar la paja en todas las líneas de plantación, protegiendo el suelo, conservando humedad y favoreciendo la vida microbiana.
- Reacondicionamos las lagunas del bosque para hacerlas más eficientes y mejorar su capacidad de retención de agua.
Seguimos apostando por soluciones climáticas inteligentes, aplicando diseño keyline y trabajando con el territorio —no contra él— para recuperar tierras baldías y fomentar la biodiversidad y la soberanía alimentaria.
Cerrando en comunidad
Como no podía ser de otra manera, finalizamos la jornada compartiendo un picoteo en comunidad.
Gracias a todas las personas que vinisteis, que plantasteis, que trajisteis energía y cuidado.
En 2026 queremos que el bosque crezca más fuerte y sano… y sabemos que, con esta comunidad, lo conseguiremos.
Seguimos 🌿







